El Grave Peligro de las Construcciones Informales en el Perú
7 de enero de 2021

El Perú es un país altamente sísmico, se encuentra en una de las regiones de más alta actividad sísmica del planeta, por lo cual está expuesto a este peligro, que trae consigo la pérdida de vidas humanas y pérdidas materiales.

Geográficamente el territorio peruano se encuentra ubicado dentro del conocido “Cinturón de Fuego del Pacífico”, la actividad sísmica en el país es el resultado de la interacción de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, las placas oceánicas se introducen por debajo de las continentales produciendo terremotos y tsunamis de gran magnitud en la Tierra.

Según estudio de la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) del año 2018 en el Perú el 80% de viviendas son construcciones informales y de ese porcentaje, la mitad son altamente vulnerables a un terremoto de alta intensidad. En las zonas periféricas de las ciudades esta cifra llega al 90%. Según el mismo estudio de CAPECO, existen dos tipos de viviendas informales que se dan en nuestro país. La primera se denomina construcción por autogestión, mediante la cual se contrata personas con conocimientos empíricos, mas no técnicos, para que diseñe y construya la vivienda. Y la segunda modalidad de informalidad es la autoconstrucción, mediante la cual la propia familia se encarga de construirla.

La edificación informal de viviendas sin asistencia técnica genera altos índices de muertes y daños materiales, tras un terremoto, asevera el Dr. Ing. Carlos Zavala, director del Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (Cismid).

“La autoconstrucción y la afición de algunas personas por la ingeniería y la arquitectura lo único que crea es informalidad y su propia desgracia. Necesitamos seguir estudiando para estimar qué va pasar con nuestras edificaciones en el futuro”, comentó.

“Es mejor echar abajo ciertas viviendas porque sufrirían daños del 50%. Por ello, es mejor construir una vivienda segura, antisísmica que no sufra daños materiales ni produzca consecuencias fatales”

las construcciones informales se caracterizan por carecer de planos y de supervisión por parte de ingenieros. Dichas construcciones han sido edificadas por albañiles empíricos que desconocen los fundamentos de sismo resistencia que debe tener toda construcción

Materiales de construcción inadecuados

A la ausencia de una supervisión profesional, se suma el uso de materiales inadecuados como el ladrillo de seis huecos, conocido como «pandereta», recomendado para levantar paredes interiores, pero no para conformar el perímetro del predio que sostiene el techo. 

El ladrillo pandereta se quiebra fácilmente con la fuerza generada por el movimiento telúrico y si está mal colocado provocará el desplome de la pared y la estructura en su conjunto.

Sin embargo, Zavala Toledo precisó que, pese al alto nivel de informalidad en las construcciones, la gran mayoría de ellas ya utiliza «vigas collar» o vigas horizontales que unen a las columnas verticales que sostienen el techo y otorgan estabilidad a la construcción.

«Gracias a este elemento de construcción, las viviendas de material noble informales en el Perú afrontan con un menor nivel de vulnerabilidad la eventualidad de un sismo”.

Indicó asimismo que más del 60% de viviendas en Lima Metropolitana requiere de algún tipo de reforzamiento para no colapsar ante un sismo de gran magnitud, siendo una alternativa económica la colocación de mallas de acero en los muros. Dicha técnica de reforzamiento de la estructura centrada en los muros evitará que el predio se desplome y, por tanto, se pierda toda la inversión realizada por la familia.

«La colocación de estas mallas de acero dúctil requiere el retiro del tarrajeo y la perforación de los muros para fijarlas y así tener una estructura más resistente y que no colapse»

Tras señalar que esta técnica de reforzamiento se recomienda básicamente para viviendas de uno y dos pisos el investigador del Cismid anotó que otras técnicas de reforzamiento estructural estudiadas por el Cismid son el uso de mallas de fibra de carbono y el reemplazo de la albañilería convencional que se sostiene en tabiques por muros sismo resistentes. No obstante, estas alternativas son de alto costo respecto al enmallado.

Calidad de suelos y microzonificación

Zavala Toledo sostuvo que, junto con la técnica constructiva, hay que agregar la calidad del terreno donde se levanta la vivienda. En ese sentido, refirió que de acuerdo al mapa de microzonificación elaborado por Cismid para Lima y Callao, hay zonas altamente vulnerables cuyo suelo es arenoso y débil, las cuales están localizadas en distritos cercanos al mar, pero también en laderas de cerros donde no existen muros de contención, en Lima norte, este y sur.

Una de estas áreas de riesgo es Lomo de Corvina, en Villa El Salvador, donde el terreno es en su totalidad arenoso y el riesgo para la población que reside allí se multiplica por las constantes excavaciones de empresas que vienen explotando las canteras de arena. El hundimiento de las viviendas y el daño de sus estructuras se da lentamente, sin necesidad de que suceda un sismo. 

El especialista saludó que la iniciativa del gobierno central, a través del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, para otorgar el Bono de Protección de Viviendas Vulnerables a los Riesgos Sísmicos, a las familias más pobres. Esta subvención estatal empezará como un piloto en siete distritos de Lima Norte y beneficiará inicialmente a más de 8,000 familias que lo soliciten de manera voluntaria. 

El experto del Cismid sostuvo también que corresponde a los municipios hacer cumplir las normas de edificación en su jurisdicción, a través de sus comités técnicos de supervisión de obras, y trabajar con la población para lograr que comprendan la importancia de construir viviendas seguras y mitigar los riesgos de desastres con trabajos de reforzamiento estructural. 

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